El proyecto
Arbopedia es un archivo abierto de los árboles de México: una ficha por especie, con el nombre científico, los nombres que se usan donde el árbol crece y, siempre a la vista, las obras que se leyeron para escribirla y la fecha en que se revisó.
Contado hoy, 25 de septiembre de 2026 · el archivo está en curso
Una ficha por especie
Cada ficha lleva el nombre científico y los nombres que la gente usa de verdad donde el árbol crece. Los que están en maya —ya'axche' a la ceiba, punab a la caoba, óox al ramón— se escriben como se dicen y no se traducen, porque traducirlos sería perder justo aquello que vinieron a decir.
Lleva también la familia, la altura máxima registrada dibujada a escala de una persona, los estados donde se ha encontrado y los meses en que se ha visto florear. Y al pie, siempre, las obras que se leyeron y la fecha de la última revisión.
Los textos se publican bajo CC BY-SA 4.0. Las fotografías conservan la licencia de su autor, y cada una lleva su crédito al lado.
Cómo se hace
Detrás de cada dato hay alguien leyendo una página. El archivo lleva 10 de las 14 obras que tiene catalogadas, página por página, y se lee la página entera: el texto, el diagrama de altura y el mapa sombreado. Dos de esas tres cosas no son texto y ningún lector automático las ve: la altura suele venir escrita sobre una silueta, y la distribución es una mancha verde encima de un mapa.
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Se fotografía el libro
Página por página. Las imágenes se guardan fuera del sitio y no se publican nunca: un hecho no tiene dueño; la frase con que el autor lo dijo, sí.
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Se lee la página entera
Texto, diagrama y mapa. Cada dato se anota con el número de página del que salió, y lo que la página no dice no se inventa: «en primavera» no se convierte en meses.
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Se coteja
GBIF para la taxonomía, la Lista Roja de la UICN para la conservación, POWO para el nombre aceptado. Una errata del libro se transcribe como está y la corrige el registro, no la memoria.
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Se decide
Cuando dos libros no coinciden gana la fuente de mayor autoridad. La otra cifra se conserva en vez de borrarse, porque «¿quién dijo cuarenta metros?» merece respuesta.
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Se publica
La ficha sale con las obras que se leyeron y su fecha de revisión. Un dato sin página no se publica, y un campo sin dato dice [pendiente].
Páginas leídas de cada obra impresa que el archivo cita. Los registros y sitios no tienen páginas y se citan sin ellas.
Lo que dice y lo que no
Lo que no está verificado se dice que no lo está.
El campo se imprime [pendiente] en lugar de desaparecer o de llenarse con una suposición. Una banda de floración vacía significa sin registro, no no florea: son cosas distintas y el archivo no las confunde.
Ningún nombre se traduce.
Un nombre indígena va con su lengua y, cuando importa, con su estado. Si la página no dice en qué lengua está, la ficha tampoco lo dice: el nombre se anota como viene y la lengua se espera, no se adivina.
40 cm, no «medio metro».
Las cifras se dan como las da la fuente, con coma decimal y sin redondear. Cuando una página se contradice —el diagrama dice 10 m y el pie de foto 15— se guardan las dos cifras, la ficha imprime [pendiente] y una persona decide.
Todos los árboles de México.
Esa es la meta, y el archivo no dice cuánto le falta para llegar. El número real de especies de árboles de México está en los miles y ningún libro del corpus lo tiene; una cifra redonda puesta ahí sería una suposición vestida de dato. Lo que sí dice es cuántas fichas tiene hoy, y esa cifra cambia cada vez que alguien lee una página.
Lo que sigue es lo que hay: las páginas que faltan por leer en las obras catalogadas, libros por catalogar y, en cada ficha publicada, los campos que todavía dicen [pendiente].